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Independiente 2 - Central 0
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VolverPerdía. Con el 0 a 0 sentía una derrota en el lomo. Más, con el primer tiempo que había hecho. Porque no fue que Independiente hizo que la redundancia valga; no hizo llover fútbol. Pero si de merecimientos se tratara, las dudas no existieron en ningún momento. Perdió. Situaciones de gol se perdió. Algo impensado en un equipo que venía afilado, que aprovechaba las que tenía y lo cerraba. Quizá la salida de Silvera por una molestia, quien trae los goles a la mesa, fue la razón por la que el Rojo demostró, y se demostró, que puede ayudar a la suerte con lo que tiene en el banco de suplentes.
Porque quien ingresó por el Cuqui, Federico González, no lo hizo como se esperaba. Pero Núñez, que reemplazó a Gandín, fue clave. El Gordo entró e hizo que Independiente tuviera la pelota y manejara la ansiedad de liquidar la historia después del golazo de Mareque. Ese zapatazo del lateral, que junto con Mancuello hizo de la banda izquierda del Rojo una escalera al triunfo, se le coló a Galíndez nada más y nada menos que en el ángulo. Y es que no había otra manera que esa para vulnerar al arquero del Canalla, figura del partido.
Pero Independiente, de una vez por todas, no se quedó en eso. Esta vez supo cuándo y cómo pegar con una contra. Con Núñez, el del banco, que, ahora sí valga la redundancia, fue el que armó la danza para que al menos cayeran algunas gotitas de fútbol en el Libertadores de América. Definición exquisita, finísima, para que el resultado explayara lo que había sido el transcurrir de los minutos. Porque al Rojo se le puso brava, sí, pero Gabbarini no tuvo tanto trabajo. Tapó lo que tenía que tapar y se podría haber puesto a hacer patitos en el agua.
Central llegó poco, no asustó. Un equipo al cual le sentaba bien el empate, que con Gómez intentó ir sacando de a poco a los rojos de su área, y lo logró sólo en algunos minutitos del segundo tiempo. Pero ahí estuvo Gabba, estuvo Galeano, estuvo Tuzzio... La línea de atrás fue sólida y con Mareque tuvo despegue y así pasó otra prueba. Por primera vez, el arco estuvo cerradito para Independiente. No se sobresaltó, esperó y cuando vio el frasquito abierto Mareque metió la zurda para sacar un caramelito y hacer del infierno un lugar encantador.
Los jugadores por el piso luchando por la pelota
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